El Casino Algorteño (o Algortako Kasino) es mucho más que un edificio emblemático en Getxo; es el corazón de la vida social, cultural y recreativa de Algorta desde hace casi un siglo y medio. Fundado en el último cuarto del siglo XIX, ha sido testigo directo de la transformación de la localidad, sirviendo como punto de encuentro clave para la comunidad.
Aquí tienes una recopilación profunda de su historia, documentación oficial y detalles visuales conservados en los archivos históricos locales.
El Casino en imágenes
Para entender su impacto visual y su evolución, es imprescindible observar tanto su estampa histórica exterior como la personalidad que aún conserva en su interior.

Fachada histórica del Casino Algorteño. Fuente: MEMORIAS DE GETXO
El exterior histórico: En sus primeros años, el edificio mostraba un diseño clásico y sobrio, con el rótulo original bien visible en la parte superior. Era el centro neurálgico del paseo de la Avenida Basagoiti, la zona más concurrida por vecinos y veraneantes que buscaban expansión y esparcimiento.

El interior actual: El gran salón destaca por su impresionante techo artesonado con motivos geométricos octogonales y molduras clásicas. Las paredes combinan zócalos de madera con una enorme colección de cuadros, recortes y fotografías históricas que repasan las décadas de historia de la sociedad.
Crónica histórica y evolución social
La trayectoria del Kasino está tan ligada al pueblo que la periodista Beatriz Celaya Barturen publicó el libro investigativo «Historia de Algorta a través del Casino Algorteño (1877-2007)», editado por el Aula de Cultura de Getxo, para rescatar los hitos clave de la institución:
- Fundación (1877–1878): Nace en plena época de expansión y auge del veraneo en la costa vizcaína. Se convirtió rápidamente en el punto de reunión predilecto de marinos retirados, comerciantes de la Calle Mayor y las familias acomodadas de la zona.
- Apertura y cuotas populares (1885): Inicialmente concebido bajo un prisma más exclusivo, en 1885 se tomaron medidas para rebajar las cuotas de entrada. Esto permitió el acceso a los «hijos del pueblo» (menestrales, pescadores y labradores). Aunque compartían el espacio, las dinámicas de la época hacían que los socios numerarios tradicionales mantuvieran cierta preferencia en la zona de la gran balconada.
- La refundación de 1895: Tras un proceso interno de deliberación entre la propiedad del inmueble físico y la entidad social, el 27 de enero de 1895 se disolvió la sociedad primigenia para constituir formalmente la Sociedad Recreativa Casino Algorteño, manteniendo sus fines culturales intactos.
- Los famosos «Bailables»: El salón era el espacio festivo más codiciado. En 1879, el arriendo del salón para bailes costaba 240 reales. Cuando el propio Casino organizaba las veladas, se contrataba a la Banda Municipal y se cobraba una entrada popular de 4 reales a los asistentes. El baile debía terminar, por estricta norma, a las 2 de la madrugada.